Cardia Teams: controlá el gasto de IA de tu equipo
Una tarjeta por persona y por agente, con su límite y un panel que suma todo. El fin de la corporativa compartida y los reintegros para el gasto de IA del equipo.
Hay una escena que se repite en casi toda empresa que usa IA en 2026. El admin —o el fundador, o quien tenga la tarjeta— termina poniendo la corporativa para que el equipo pague Claude, OpenAI, Cursor y las otras diez herramientas que aparecieron este trimestre. Al principio es práctico. A los tres meses es un quilombo: el resumen es una sopa de cargos, nadie sabe quién gastó qué, y cancelar una suscripción que dejó de usarse es una arqueología.
Cardia Teams existe para terminar con esa escena.
El problema, dicho sin vueltas
Cuando una sola tarjeta paga todo el gasto de IA del equipo, perdés tres cosas a la vez:
- Visibilidad por persona. El resumen te dice cuánto gastaste en total, no cuánto gastó cada uno ni en qué proyecto. No podés imputar el costo a un cliente, a un equipo ni a un experimento.
- Control antes del gasto. El único límite es el de la tarjeta entera. No podés decir "este dev tiene 100 dólares por mes para IA" ni "este agente solo paga inferencia". Te enterás de todo después.
- El bolsillo de la gente. La otra mitad del equipo, el que no tiene la corporativa, adelanta plata de su tarjeta personal y persigue el reintegro. Cada gasto se vuelve un comprobante, una aprobación y una devolución.
Y mientras tanto, la corporativa compartida es un punto único de riesgo: el número lo conocen diez personas y está pegado en quién sabe cuántas variables de entorno.
Cómo lo resuelve Cardia Teams
La idea es simple y vieja como el mundo de las finanzas corporativas, solo que aplicada al gasto de IA y a los agentes: una tarjeta para cada quien, con su propio límite, y un panel que junta todo.
Una tarjeta por persona o por agente. Cada integrante del equipo —y cada agente de IA— tiene su tarjeta virtual. No comparten número, no comparten límite. Si una se compromete, el daño queda en esa tarjeta y no en toda la operación.
Un límite real para cada una. Definís cuánto puede gastar cada tarjeta: por mes, por compra, lo que necesites. Y si querés, restringís a qué comercios puede pagar —solo Anthropic y OpenAI, por ejemplo— y hasta cuándo es válida. El control está puesto en la tarjeta, antes del cobro, no en una planilla a fin de mes.
Un panel que suma todo. El número que finanzas hoy no tiene: quién gastó, en qué herramienta y cuánto, en tiempo real. Por persona, por agente, todo en un solo lugar. Se acabó reconstruir el gasto de IA a mano desde cinco resúmenes distintos.
Sin reintegros. Como cada uno tiene su tarjeta, nadie adelanta plata de su bolsillo. Desaparece todo el circuito de comprobantes, aprobaciones y devoluciones.
La parte LATAM que otros no contemplan
Acá está el detalle que las soluciones pensadas para Estados Unidos pasan por alto: en la región no todo el gasto de IA se paga igual. Una API global la pagás mejor en USDT; un proveedor local, en pesos. Cardia Teams maneja las dos monedas, porque está construido sobre rieles locales —emisión con Pomelo, off-ramp con Manteca—. Cada tarjeta puede operar en pesos o en USDT según convenga, y el panel te muestra todo junto igual.
Una herramienta que solo entiende dólares no te sirve si la mitad de tus pagos de IA son en moneda local. Esa es la diferencia.
Para quién es
Cardia Teams es para el que hoy tiene el problema de la tarjeta compartida: la startup donde el fundador paga todo, el equipo de producto con quince herramientas de IA, la consultora que necesita imputar el gasto por cliente, el equipo que ya tiene agentes corriendo y no sabe cómo acotar lo que gastan.
No es prohibir IA —eso no funciona, la gente la usa igual—. Es hacer que usarla con control sea más cómodo que la corporativa compartida y el reintegro. Cuando lo correcto es también lo más fácil, el orden se acomoda solo.
El día que finanzas te pregunte cuánto gastó el equipo en IA, la respuesta debería estar a un clic. Eso es Cardia Teams.
Si te suena la escena del principio, escribinos y entrás al beta. La construimos justo para eso.